Me ha bastado una noche para darme cuenta de que lo que a mí me ha dado, no es más que una enfermedad que solo se cura con un poco de voluntad y mucha autovaloración…
Para cuando despiertes, yo ya me habré ido. Debo dejar de pensarte, de amarte, de lastimarme...Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia y soledad…no más medicina para la fiebre T, no mas remedios caseros para el dolor marca M, no más convulsiones por indiferencia, ni cáncer de deseo.
Es curiosa, en verdad, la forma en que uno empieza a contraer las enfermedades. Llegan un día y no sabes por qué la has adquirido. O al menos éste tipo de enfermedad. Yo, que siempre me había abrigado del frío de las ilusiones, y salía con un paraguas de racionalidad para cuidarme de la lluvia de sentimientos. Y de pronto empiezo a estornudar tú mirada, a sudar tú voz y a sentir escalofríos de cariño. Yo, que creo, y quiero, saberlo todo de pronto no encuentro en ninguno de mis libros algo que me cure.
Es por eso que he llegado a la conclusión de que esto no puede ser más que un virus...sí...eso es...un virus de los que no se puede deshacer uno…sólo queda esperar…esperar a que mi propio sistema se deshaga de él…mientras…la distancia será el antibiótico más apropiado.
No me voy a despedir de ti, eso sería imposible ¿Cómo quitarme del cuerpo esos recuerdos que me carcomen como gangrena? Si me voy es para ponerme en cuarentena. A ver si una inyección de soledad puede aminorar al menos el dolor…porque estoy convencida que la enfermedad ha de ser crónica.
Ponerme plazos tal vez es un poco atípico de mí…yo…la que siempre va tarde, la que nunca está organizada, la que escribe todo en una agenda para no olvidarse de nada...y aún así hay mil cosas que se me pasan…he de poner esta noche una cruz al lado del mensaje que había escrito en todos los días de todas mis agendas => Amarte...
Intentaré encerrar lo que siento en una burbuja de hierro y la arrojaré al océano para que se hunda con su propio peso. Aunque siempre sepa con certeza, que ahí debajo, yace algo muy mío y tuyo.
Intentaré encerrar lo que siento en una burbuja de hierro y la arrojaré al océano para que se hunda con su propio peso. Aunque siempre sepa con certeza, que ahí debajo, yace algo muy mío y tuyo.
Pero si algo he de agradecerte algo será el tiempo y la oportunidad que me diste. No se exactamente qué fue lo que falló…pero esta noche he comprendido…me lo has dicho sin hablar la última vez que te he viso… y yo no he tenido el valor de contestarte nada…no te lo he dicho con los labios pero todo mi ser gritó… y no lo escuchaste…
Yo no dije…no dijiste…no dijimos… y en tanto el tiempo se nos fue…primero era simplemente la adversidad, y la suerte…o lo que sea...tal vez eran los mismos pero sin vendas. Pero todo quedó implícito, nunca aclaramos nuestra situación...todo simplemente se asumió y con eso se derrumbó.
Y la última noche he pretendido que nada sucedía…te abracé y por costumbre…supongo ahora…lo hiciste también y una vez más dejamos que el silencio hablara por sí mismo…ingenua yo, creyendo que las palabras podrían sustituirlo...pero entonces te miré y en tus ojos sólo vi confusión, desamor, tristeza y frustración…lo comprendí.
Durante años habíamos aprendido a estar el uno junto al otro simplemente porque sí…contigo me sentía protegida y pensaba que tal vez había algo en mí que te hacía no querer dejarme ir...tal vez me sobraron varias dosis de "te amo" para que supieras, entendieras, te dieras cuenta en realidad… para que no se perdiera lo que por fin habíamos logrado...no fue suficiente, no di la talla, no la dimos…las cosas se empezaron a poner mal desde hace mucho…y yo simplemente me engañaba pensando que se trataba de una etapa "Ya habrá tiempos mejores" me decía mientras observaba cómo el espacio entre tú y yo se hacía más grande...
Y espero, en realidad, que esto cure...no sólo mi enfermedad de amarte ciegamente…o logre quitarme mi alcoholismo de dependencia tuya…sino también la tuya…tu ceguera de amor y tu indiferencia hacia esta enfermedad…que abras los ojos y puedas ver más allá de la peste que mi enfermedad generaba y que busques al fin…alguien que te contagie de lo que yo me quiero curar.
No pretendo causarte lástima…ni quiero que me acompañes en mi lecho si es que mi enfermedad agrava…no busco que seas mi enfermero de cabecera…aunque sería lo ideal, porque veo que eres inmune…pero no… no… sólo quiero tiempo para ver si así me curo…quiero pensar…por fin aclarar mi mente… que se siente como adormilada, ciega y desesperada…tan enferma de este amor irracional por ti…
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